Primero nuestro cerebro en el cráneo y el segundo nuestro intestino, que están en conexión permanente.
Tercero: El corazón. Gracias a este, parece ser que el corazón puede tomar decisiones y pasar a la acción independiente del cerebro y que puede aprender, recordar e incluso percibir.
Puede influir en la percepción de nuestra realidad.
Si la frecuencia cardiaca es armoniosa, cuando la persona tiene emociones y pensamientos positivos, elevados. Pero si es desordenada, ondas incoherentes, cuando tiene emociones negativas, como el miedo, la ira y la desconfianza. Las ondas cerebrales se sincronizan con estas variaciones del ritmo cardiaco.
Cuando el corazón y el cerebro están en armonía, se produce un estado de coherencia que genera un estado de bienestar general.
¡PREGUNTE A SU CORAZÓN CUANDO NO SEPA QUE HACER¡

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